Rodando por las calles

No se trata de ir por la vida haciéndola de evangelista de las dos ruedas  y queriendo convencer a todo feligrés que se nos atraviesa por el camino. Simplemente me gusta andar en bicicleta y procuro hacerlo cada vez que puedo. Más ahora que las distancias en esta mal diseñada urbe nos hacen perder tanto tiempo en los traslados. Noto verdaderamente como puedo aprovechar mi tiempo, mi energía, mi vida, cuando me muevo en la bicicleta. Porque aparte de que en la mayoría de los casos, hago el mismo tiempo que si usara el automóvil, es un trayecto más rico, más lleno de vida, con más sonrisas, más estrechez con mi ciudad, con sus calles y sus vecindarios.

Es así como al llegar a casa, o al lugar al que me dirijo, que aunque llegue cansado, me recupero rápidamente,  al sentir la satisfacción de que no estuve simplemente “sentado” 30 o 40 minutos, mentando madres, molesto por la gente molesta. Me descubro, relajado, habiendo sentido el viento, quizás con un poco de humo, no lo niego, con uno que otro susto por algún conductor algo ansioso y apresurado, pero también maravillado con el color del atardecer sobre esta casa en la esquina que nunca había mirado con detenimiento, o encantado al ver al chavo del puesto de frutas esquivando un bache, sin perder la horizontal ni que se le cayeran sus botes con fruta. O escuchar al pequeño de unos 5 años que agarrado de su mamá me vió pasar y le gritaba emocionado “una bicicleta verde mamá!”

Voy rodando porlas mismas calles, voy conociendo los baches, los negocios nuevos de la cuadra, a los mismos transeúntes que cruzan la rua o que esperan al mismo camión cada día y aún así puedo asegurarles que ninguna rodada es igual. Un día puede estar cayendo el sol a plomo, otros puede estar nublado y otros puede ser un chipi-chipi que se transforma en chaparrón que me empapa hasta los huesos…

Por eso es que muchas veces platicando aquí o allá, surge el tema de que es muy chido andar en bicicleta y que estaría padre que todos nos diéramos la oportunidad de disfrutarlo, de descubrir que hay mucho más allá del chasis del automóvil, de no sólo estar esperando que cambie la luz del semáforo, que se puede escuchar algo más que el radio o mentadas de madre mientras te trasladas de un lado a otro, por las calles de la ciudad… por eso es que puedo decir sin temor a equivocarme y con la seguridad que vivir la experiencia da:  “a rodar!”

Ro

 

2 Replies to “Rodando por las calles”

  1. “quizás con un poco de humo, no lo niego”

    El ciclista promedio aspira mucho mas contamiantes que el conductor promedio. Estos tienen, por supuesto, un impacto detrimental en la salud; principalmente los residuos del disel. Sin embargo, el ejercicio extra resulta en una mayor longevidad para los ciclistas que el simplemente estar sentado, mentando madres y respirando los mismos contaminates.

    Viva la bici!

    1. Gustazo de leerte por aquí Luis… espero al menos leerte más seguido. Y si, no podemos escondernos detrás del volante a esperar que cambie la cultura. Esto capaz que no nos toca verlo a nosotros, pero creo que somos esa semilla que va germinando y en una o dos generaciones (si el ébola no nos diezma antes), esta será una ciudad diferente, consciente de que sólo dejando los autos y utilizando medios de transporte sustentables, y que defendiendo al Bosque la Primavera, volverá a ser la “perla de Occidente”!!!

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