Vistas

Vamos viendo…

Una toma en la que generalmente no reparamos. Es una ruta que generalmente uno toma para bajar, y con la velocidad pues uno va más enfocado en no estamparse en algún árbol o caer en alguna zanja como para voltear a la izquierda…

Ahora iba subiendo y aunque las ganas de llegar a la cima eran muchas la estampa que descubrí al levantar la cabeza un poco y girar mi cabeza a la derecha para jalar aire me encantó! (desencantado!! gritaría el tío Armando)…

Una sucesión de montañas que va impulsando mi espíritu al horizonte. Irremediablemente mis pulmones se expanden sin querer, tomo aire y con lágrimas que no logran escapar de mis ojos, es mi espíritu el que parece separarse de mi cuerpo y viajar sobre esas montañas y logro ver esos parajes que están allende, por el camino del sol. Mis ojos ven más allá de 100 kilómetros, pero mi espíritu ya llego al océano y regresó.

 

Otra vista. Esta en la cima del Najahuete, más conocida como la Torre 2… Otra rodada, otra trepada, otro esfuerzo culminado. Muchos ven esta ruta como más fácil que la trepada a la Torre 1, pero creo que no es muy justa la comparación. Igual en esta trepada vamos a enfrentar unos trepadones del recuerdo… capaz que con más inclinación que el promedio en Torre 1. Aquí nos encontramos con alguno “llanos”, algunas bajadas, pero créanme, llegas jalando aire a la cima, ahí, junto a la casita de los guardias forestales, al pie de la torre vigía, uno no tiene tiempo de estar comparando subidas. Estamos enfocados en recobrar el aliento y relajar los músculos. Pero no me malinterpreten, no digo esto por quejarme, sino por valorar y tomar conciencia del disfrute de afrontar y superar la ruta, hacerme uno con el bosque, ser parte de la montaña por unos minutos, perderme entre sus árboles y sus terrenos pedregosos a veces, y polvorientos en otros.

 

Y que tal cuando te dejas llevar por los senderos, cuando no importa mucho hacia dónde vas, no te preocupas por lo que podrás encontrar más allá de la siguiente colina. Simplemente confías en el deseo de seguir rodando unos minutos más, te vas alejando de lo cotidiano, del estrés de la semana, de los “deberes y quehaceres” impuestos o auto-impuestos… dejas el “mundo” atrás y te encuentras contigo mismo, con tu esencia, con tu sello personal, te saludas a ti mismo y te reconoces, estás aquí y ahora, y ruedas por un sendero… disfrutas el momento, aprovechas tu vida y gozas un momento para ti.

 

Por último, recuerdas esas vistas que nunca imaginaste y que por azares del destino te encontraste una mañana de un día cualquiera cuando sin querer queriendo atendiste la invitación de algún amigo de un amigo que le dijo a otro amigo y que te llegó a ti, fuiste con la curiosidad esa que tenemos todos y que vamos ocultando con los años… y descubres que este mundo es mucho más grande de lo que creías, sientes que tu corazón se expande y tu espíritu se eleva y te trae paisajes más grandes que cualquier problema que puedas tener en este corto espacio de la vida que el tiempo quiere aprisionar para que nos preocupemos… pero nah! el mundo es más grande, la vida es mucho más que los problemas que puedan surgir…

 

Así que mejor … a rodar!!!

o no?

Ro

 

 

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