Sin titulo

Lunes, ¿rutina? ¿volver al trabajo?, ¿retomar los pendientes del viernes?

¿Qué tal cambiar el guión un poco? Sacudo la flojera, o más bien la embauco un poco haciendo los preparativos de manera pausada, tranquila, como no queriendo, checo en el clóset y tomo una licra larga, una bermuda, un jersey, aparto la chamarra. Me visto una camiseta “para el frío, no para rodar”, al menos eso me digo.

En silencio tomo la basura orgánica que toca ese día, y así sin querer, tomo también mi bici y voy al carro. Dejó la basura en su lugar, monto el rack y así como cualquier cosa trepo la bici, la amarro y regreso a casa… nada pasa.

Me preparo un café y lo vierto en mi vaso térmico, tomo una ánfora y no la lleno, para no levantar suspicacias… tomo casco y guantes, y voila! subo al carro y arranco rumbo al bosque, ya en el camino compraré una bebida hidratante…

Ya estoy bajando la bici, ya no hay vuelta atrás, estoy frente al bosque, pie en pedal, manos al manubrio y sin voltear atrás tomo rumbo al 8 1/2, por donde paso casi 20 minutos después.

Siento el aire fresco que baja de las montañas, escucho los susurros de los árboles, la tierra hablando en “quedito”, me detengo un momento, desmonto y me digo a mi mismo: “¿ya ves?, no era tan difícil”

Ya estoy en mi bosque.

 

 

 

 

 

 

 

 

Ro

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Related Post

Rodando por las calles

No se trata de ir por la vida haciéndola de evangelista de las dos ruedas  y queriendo convencer a todo feligrés que se nos atraviesa por el camino. Simplemente me gusta andar en bicicleta y procuro hacerlo cada vez que puedo. Más ahora que las distancias en esta mal diseñada urbe nos hacen perder tanto […]

Huellas en la neblina

No es necesario estar en las profundidades de un bosque centenario para encontrarnos con un regalo mañanero, ahí donde la naturaleza simplemente pide un poco de paz y que la dejen trabajar. Podemos ser partícipes de lo que la vida a realizado en el planeta durante eones… y simplemente detener nuestro trajín unos minutos, para contemplar […]