bicicleta maquina del tiempo

No he dejado de rodar, por aquí seguimos rolando el pedal.

Si bien, el trajín y la rutina de repente me envuelven como una telaraña aún logro despegarme y treparme al sillín para hurgar en los alrededores de donde me encuentre.

Sea el bosque, sea la ciudad, el pueblo, el llano, la calle o el sendero. Sea en la sierra o en el otro Chapala. Sean unos minutos o un par de horas. La intención sigue desde dentro de mi como la humedad en la pared…

Hace unos días tuve la dicha de volver a rodar con un buen amigo. De esos que llegan a la vida de uno sin saber, y que ya nunca se van. Aunque ya no nos veamos cada semana, seguimos compartiendo la pasión por rodar, cada uno a su manera descubrió que la bicicleta es parte de uno, que ella nos da mucho más de lo que nos pide.  Y pues bien luego de unos 6 años de que no habíamos compartido ruta, tocó hacer una ruta por los lares de la ribera de Chapala.

Y qué verdad es que otra cosa más que da la bicicleta, es alimentar las buenas amistades. Cómo si hubiéramos rodado hace un par de semanas… ya tocará de nuevo volver a rodar con él y otros tanto buenos amigos del Potosí…

Mientras seguimos descubriendo y encontrando nuevas vistas de estos pueblos de la ribera, tanto que los vemos, los rodamos últimamente y aún nos permiten descubrir calles, senderos, trepaditas, bajadas, de todo un poco, con lodo o sin él, es un placer rodar por estos lares.

A espaldas del pueblo de Chapala, entre Santa Cruz de la Soledad y San Nicolás de Ibarra… cultivos y corrales, lienzos y casas de campo,

granjas y uno que otro perro “echaporras”… Ahí, lejos del bullicio de los turistas se ve lo que puede parecerse a como se veía hace décadas…

 

 

 

 

 

 

 

Otra toma del mismo Chapala, como otros tantos miles de pueblos de mi México. Donde la gente va haciendo su vida, donde los que sostienen el negocio de turismo de la ribera inician sus días y a donde regresan luego que los turistas parten.

 

 

 

 

 

 

 

Y una más conocida vista del malecón, que pareciera eterno, y que trae aires del pasado y el futuro al hoy.

 

 

 

 

 

 

 

Y ahora a seguir rodando, en donde estemos, con quien estemos, sea del pasado o amigos por llegar, la bicicleta es mi máquina del tiempo.

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