Nombres pueden ser muchos…

Hoy rodé junto con dos buenos amigos la ruta “de Lino”, otros la conocen, como la “Avatar”, otros como “la de Geotermia”…


Si, muchos serán los nombres, tantos quizás como los ciclistas que nos aventuramos por esos caminos…
Muchos serán los sustantivos, dirían los letrados…
Muchos los adjetivos, redactarán los reporteros…
Muchas las maneras de llamar a ésta y muchas otras rutas en este paraje y otros alrededor del globo…


Pero una es la razón de su existencia, y esa es la de rodar la ruta.
La ruta no es nada si no hay nadie que la cruce, y al cruzarla vuelve la multiplicación de las palabras…
moda, novedad, aventura, descubrimiento, sentirla, domarla, entrenar, compartir, superar, buscar, disfrutar, encontrar, instar, llegar, pasar, alcanzar…


Al final sobresale y queda una palabra, que es un verbo a la vez… RODAR!!!

Como el buen final de un trago de vino tinto, cuando después de ver los tonos, de encontrar los resplandores, de oler los taninos, de paladear los alcoholes, de sopesar el cuerpo, queda la esencia de la cosecha, de la uva, de la madera que lo llevo a la maduracion exacta… así, después de todo lo visto, lo percibido, lo superado, lo alcanzado y lo “cansado” de cada uno, regresamos al origen, regresamos al mundo, con ese sabor en las entrañas del alma que no nos dejará tranquilos hasta volver de nuevo y disfrutarlo una vez mas… Así es y así fue esta rodada , en las entrañas de mi bosque montado en mi fiel y vieja bicicleta de montaña.

Aquí, en las entrañas de mi bosque…

Ro

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