La cadencia

Casi las diez y cuarto de la mañana. Habían pasado alrededor de dos horas de estar rodando en las entrañas del bosque, brechas jóvenes creadas en las últimas décadas con el paso semana a semana por tantos colegas ciclistas, y veredas algo más escondidas que sólo acarician un poco parajes del bosque antiguo. Ese que no es muy visitado. Ya salimos de la arboleda y estamos bordeando la foresta. Había estado sintiendo el viento frío mientras cruzamos el bosque pero es ahora cuando más se siente su ímpetu, levantando nubes de polvo que golpean mi rostro como micro piquetes en la piel.

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Rodada cadencial, adecuada para ir intercambiando comentarios y puntos de vista, recordando anécdotas, siempre y cuando los compañeros de rodada mantengamos un mismo ritmo. Pero luego cada uno va tomando su ritmo, y a veces, eso significa que cada uno va en su tramo de ruta. Eso nos da pie a ir con nosotros mismos, descubriendo el ritmo de respiración que llevamos, escuchamos nuestro propio corazón y poniendo un poco de atención escuchamos nuestros pensamientos. Vemos esos camiones enormes cruzar los caminos rumbo a los bancos de materiales, seguramente sin permisos van hurtando el futuro de nuestro pueblo.

Esto también me lo ha dado el ciclismo, el rodar por tantos lados de mi tierra, descubrir tantas cosas que están fuera de lugar, tanta codicia y estupidez disfrazada de ignorancia. Tanta ceguera de unos y apatía de otros.  Y la sencilla respuesta que debería de ser resolver los problemas en que nosotros mismos nos sumimos como sociedad se ven tan claro mientras voy pedaleando. Simplemente encargarnos de lo que nos toca. Sabernos parte del camino, descubrir que es mucho más sabroso rodar moldeándonos en el camino que destruyéndolo para pasar. Sabiendo que aunque parezca que vamos solos, la brecha no es nuestra únicamente, sino de los que van junto a nosotros y los que vendrán más al rato, mañana u algún otro día. Y si la estamos disfrutando, es justo que los demás hagan lo propio. Y hay para todos, y mientras cuidemos la travesía, podremos seguir disfrutándola una y otra vez.

Ro

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