Con la vista al horizonte

El horizonte parece llamarme. La bicicleta me trae hasta aquí para poder descubrir esta vista, tan cerca y tan lejos de la sierra. Estamos a tan solo una colina de la ciudad. Apenas hemos rodado unos 15 o 20 minutos y nos hemos detenido a la espera de que otros del grupo terminen de revisar una llanta que se niega a auto-parcharse.

Descubro como las montañas se yerguen majestuosas enfrente de mi, son un bálsamo para mi espíritu. Así como a veces las oficinas, los salones, hacen que nuestra alma y nuestra mente se vean atrapadas, achicadas. Ver este inmenso paisaje, hacen que mi espíritu se expanda, se estire, crezca y se libere.

El viento frío no duele, el cansancio no desgasta. Todo lo contrario, cuando me envuelvo en una rodada el cansancio es relajante y el las agujas de frío son acicate para continuar pedaleando o como en la toma inmediata superior, si las rocas en la subida te la ponen difícil, pues pie tierra y seguir trepando hasta llegar a ese trecho donde el sendero “se aplana” y nos permite volver a montar y empezar a pedalear. El cansancio queda para luego, mientras hay que seguir “empujando” para continuar rodando, seguir disfrutando la ruta y compartiendo con la fiel rila la brecha que nos toca trazar hoy…

… a rodar!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Related Post

de regresos y mas

Lo mejor de regresar es que no se trata sólo de volver a empezar. Ya traemos un aservo con nosotros y estamos volviendo a llenar el costal o la olla. No hay que justificar, simplemente hay que continuar. Hace unos meses que no escribo y parece que fue toda una vida. Quería hacer un recuento […]

Rodar y rodar

Es una frase que parece sacada de una canción, jeje Podría sonar a una composición trillada de letras en tres palabras Encierra tanto que es motivo para libros o historias completas. Pero aquí no tratamos de llenar páginas sino de compartir momentos, sucesos, experiencias y quién sabe, quizás hasta contagiar lo suficiente para animar a […]

Bajando en el oleo de una mujer con sombrero

Algunos se acordarán, de esas canciones de trova que nos acompañaron en la prepa, y aún en la universidad… y hoy de vez  en vez se acercan a nosotros y coinciden con una tarde lluviosa o una noche con tequila y amigos… Ahora me tocó escuchar óleo de una mujer con sombrero, de “un tal […]