Iniciando 2017

Con este inicio de año algo despotricado en lo político y económico pensaría que escribir sobre rodar, sobre bicis o aventuras bicicleteras no tendría razón de ser. Entre muchos de nosotros, el ciclismo se ve más como una actividad de esparcimiento, o deporte a lo mucho. Unos pocos alcanzamos a verlo como un estilo de vida, o al menos, como un ingrediente imprescindible para promover un estilo de vida sustentable y de calidad.

Razón de más para no dejar de hablar de esto que es una de mis pasiones, es un impulso para continuar viviendo y es una perfecta justificación para compartir lo que soy y lo que sueño.

Durante la transición del viejo año a este 2017 pude rodar más de lo que lo había rodado en años pasados y esto fue un respiro y, una toma de energía para mi espíritu, mi mente y mi cuerpo.

Compartí rutas con mi cuñado, Andrés, un par de rutas. Haciendo lo que tanto me gusta, invitar y mostrar estas rutas que a su vez alguien más me enseñó hace algunos años. Me gusta mucho pensar que estoy pasando la estafeta. Estoy mostrando no sólo una ruta, comparto las anécdotas, algunas ya con tinte de leyendas, que se van acumulando con el rodar de los años… y recuerdo tantas otras caras que ya han pasado por ahí… Me doy cuenta de lo aprendido, lo adquirido, pero sobre todo, lo vivido y lo gratificante que volver a hacer una rodada más por esas veredas, entre caminos rurales, cercas, predios, charcos y árboles que van tiñendo cada recoveco de la ruta.

Y por otro lado, fue todo un gusto poder hacer mi primera rodada con Roberrr, Charly y el Vic, allá para la ruta de Vampiros (Por qué Vampiros, no estoy seguro, ya alguien me podrá decir por qué se llama así), tan cerca y tan lejos, en la espesura del viejo Bosque la Primavera, viendo la sonrisa del bosque, compartiendo los logros del 2016 y los planes para 2017. Conviviendo entre amigos en la aventura de un día lunes “no laboral” que nos regaló una rica tranquilidad por brechas poco recorridas por los ciclistas de fin de semana.

Todo esto es razón de más para ser narrado, para ser traído a mi andar cotidiano ahora que volvimos al trajín citadino, a un nuevo año que parece traer retos para este aporreado país que parece que se mete el pie a si mismo. El hartazgo de una multitud que lamentablemente se diluye en los días tras palabrerías y marchas, cuando lo que realmente pudiera hacer la diferencia es que cada uno, en lo particular decidiera pensar en el otro, en decir basta en lo que nos toca… no es tanto quejarse por el precio del litro de gasolina, es dejar de usar el carro para ir a las tortillas, es en ofrecer raid al vecino, al compañero de trabajo a la mamá o papá que tienen a su hijo junto con el mío en la escuela… cosas más sencillas cómo decir (y ser) sea amable, sonría, mire por el otro… decir “No estoy de acuerdo” en lugar de “pus’ya que…”… y enseñarlo a nuestros hijos, sobrinos, nietos, amigos…

Cómo la bicicleta, no puedes esperar a que alguien venga a pedalear tu bicicleta, si quieres rodar, si quieres disfrutar, aprender y conocer… TU HAS DE PEDALEAR… así, si queremos que México sea MÉXICO, toca a nosotros hacerlo, no esperar a que los otros lo hagan por nosotros.

Ro

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