Que venga lo que venga

Arrancamos un nuevo año, 2024.

Nuevos propósitos, o a lo mejor re-propósitos?

Los mismos propósitos que años anteriores, pero con un sabor añejo?

A nada, simplemente tirar un calendario y colgar uno nuevo?

Como sea, aquí estamos y con muchas ganas de seguir en este camino que se llama vida.

Y gozando del gusto por tomar la bicicleta y sacarla a pasear, o que ella sea la que nos pasee… Vienen nuevos kilómetros y nuevas rutas, porque aunque sea la misma mosca, la perrona, el vallartazo, algún reto en otros lares, será nueva, única y especial, hasta esta rodada a la oficina o a la vía recreactiva o alguna telaraña urbana que nos invite a tejer el Hojas…

En la ciudad
En el bosque…
rutas viejas y nuevas a la vez….

Vamos aceitando a la rila, desentumiendo nuestros músculos, quitando el polvo en nuestros pensamientos e hidratando la suspensión y la cadena. Así es como vamos empezando a rodar en esta nueva vuelta al sol.

No tenemos comprado ningún día más alla del hoy, no hay garantía de llegar al 31 de diciembre, así que mientras eso pasa, ya ni le pienses y arranquemos…. a rodar!

 

10 Replies to “Que venga lo que venga”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Related Post

Silencio

Subo las colinas que bordean la ciudad, ahora más cubiertas de pavimento que de tierra, pero le encuentro el modo a las trepadas urbanas y a los toboganes asfaltados. Tomo rumbo por la carretera a Guadalajara, subiendo por el acotamiento y con San Luis Potosí capital a mis espaldas. Luego de un par de kilómetros […]

Redescubriendo Chapala

Por situaciones de la vida, por circunstancias familiares, por azares del destino, porque es 2020, me ha tocado estar en la ribera del mar Chapálico unos días. No importa cuántos van ni cuántos faltan. Aquí estamos y mientras así sea hay que estar al cien por cien. Y bueno, hubo oportunidad de traer la baika […]

Arcediano, el reto que no parecía

Existe un rincón en nuestra ciudad que no me había tocado conocer. El puente de Arcediano, en las comisuras de la barranca de Huentitán. Tan cerca y tan lejos de la urbe. Tan cerca porque no son ni 5 kilómetros lineales, aún bajando de 600 metros hasta la base, tan lejos, porque recorrer este camino […]