Casi casi…

Ayer comentaba con Lino (mi mecánico bicicletero) la aventura exploratoria por encontrar una antigua ruta que nos llevara al valle central en el bosque, desde la torre 1 y me dijo que estuvimos a punto de encontrarla. “No debieron estar lejos, tenían que terminar esa subida y luego luego esta la bajada tendida hasta abajo!
Así es esto del ciclismo de montaña a veces. Cuando uno cree que ya no hay camino, ahí está él, tan sólo a unos metros enseguida del siguiente recodo, pero uno viendo el camino cree que va a la izquierda cuando en realidad la vereda tuerce a la derecha. O cuando pensamos que sigue subiendo, viene una bajada. Para eso son las rutas de exploración.
Después de este primer sin sabor, al pasar el día, uno va dándose cuenta que no todo estuvo perdido. En cada rodada (como en la vida) no hay caminos de sobra, no hay rutas equivocadas. No hay desperdicio de esfuerzo, son tan sólo experiencias vividas y cada una trae sus grandes aprendizajes, sus puntos de mejora. En cada rodada uno respira, uno da su esfuerzo para seguir adelante para subir esa colina que se conoce con los ojos cerrados o aquella que apenas se va abriendo virginalmente ante nuestro paso.
Rodamos y no encontramos el camino esta vez, está bien, pero rodamos y compartimos nuestro esfuerzo, nuestras anécdotas, nuestras bromas y hasta los cansancios. Nos conocimos una pizca más que la vez anterior y más que nada, disfrutamos de esos parajes que la naturaleza ha guardado celosamente durante cientos y miles de años tan sólo para que nosotros pasáramos por ahí y los saboreáramos durante unos minutos una mañana de lunes, que no es sino un día como cualquier otro que el bosque abre a todo aquel que se decida por “zafarse” de su rutina de la vida “de bien” y opte por conocer un poco más de lo que existe a la vuelta de nuestra “sitiada” ciudad y de paso, uno se conocerá un poco más a uno mismo y a sus compañeros de rodada…
Ahora si, a la próxima encontraré ese camino perdido, y si no, igual me divertiré!

Ro

2 Replies to “Casi casi…”

  1. yo también, en la frustración del momento, no tuve cabeza fría para tomar fotos de varios parajes que viendo en retrospectiva merecían… y para acabarla… de regreso un vidrio de media pulgada poncho mi rueda trasera y yo llevaba una cámara rodado 24″ !!! :oP

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