Discernir

Venía hoy caminando de regreso a casa, luego de acompañar a Sofí a su oficina para recoger su computadora, porque esto del COVID-19 sigue en apogeo. Bueno, ya decía que veníamos caminando, por la banqueta de sombra, porque el sol en San Luis Potosí es inclemente con quien se atreve a encararlo. Y a lo lejos se veían claritas la montañas que comparten la frontera con Zacatecas, “hasta más cerca se ven”, dijo Sofí.

Con todo este lío del virus, las salidas largas se me han negado. Entre que si hay que tener cuidado, entre que no quiero sentirme irresponsable, no sé. Creo que es un claro reflejo de los tiempos estamos viviendo. Noticias por la tele, por el radio, y no se diga… por todo el espectro de internet y redes sociales, canales youtuberos pseudo-científicos, amarillistas o simplemente bots de gobierno o aarquistas, todo el arcoiris noticioso que nos llega como una marea alta y con luna llena, para acabarla de batir.

Creo que todo aquí se puede resumir en una palabra… Discernir.

Llegar a escarbar con la profundidad necesaria para encontrar las noticias que realmente tienen raíz y sustento, escuchar a todos, pero filtrar lo que oímos en base a nuestra pura sabiduría sembrada y cuidada durante toda nuestra vida. Sazonar las noticias no con otra cosa que nuestros valores, y los valores que sabemos que ayudan al desarrollo de nuestra comunidad y la sociedad. Al final, por si solos se desvanecen las teorías conspiracionistas irreales, y las pavadas de irresponsables, cabecitas de algodón, y con algodón en la cabeza.

Y claro, discernir es algo que he cultivado durante mis años rodando mi tierra. El ciclismo te enfrenta de cara con el discernimiento. En cada ruta vas aprendiendo a verlo, a valorarlo a confiar en él. Tienes que descubrir cada elemento, cada factor que se involucra en una decisión que has de tomar, desde el “salgo o no salgo?”, “manga corta, manga larga? Chamarra, chaleco, camiseta?”, “hoy ruedo por aquí o por acá?”, “ataco la subida o la subo tranquilo?”, “fuerza o cadencia?”… “era por la izquierda o por la derecha?”

Muestra irrefutable de que el ciclismo es para mi no “algo más” en la vida, es parte de mi vida, y no rodar, es como no tomar una medicina, como no hidratarme por completo. La bici me nutre, me alimenta, me enseña a sortear estos momentos de la vida en que el discernir, nos hará salir indemnes a la emergencia, valorarla en su justo tamaño y colaborar en la justa medida para que la sociedad, o al menos mi comunidad, aprendamos algo bueno de todo esto, valoremos y sigamos creciendo entre todos y cada uno… así que a discernir, que mucho podemos aprender.

Ro

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