Huellas que no dejan rastro

Eso somos cuando realmente amas rodar y amas este lugar que hoy nos toca compartir. Rodando por la ribera del lago, me detuve y miré el horizonte acotado por sus orillas a lo lejos y fue cuando vi la tome que me descubrí a mi mismo así, sobre el agua del lago. Sin milagros, sin trucos, ahí estaba yo con mi baika. Ambos sobre el agua.

Que momento, respiré hondo, percibí el olor de las lluvias que ya no estaban desde hace semanas, el rocío que se iba evaporando de la yerba y los lirios que reposan aún en la orilla. Escuchaba el rozar de los pasos de perros que paseaban con sus humanos por ahí mismo.

Descubrí que este debería de ser una de nuestras metas, al menos, una de las mías… pasar dejando huella, pero al mismo tiempo sin dejar rastro. En esta toma me doy cuenta de que estamos aquí para encontrar nuestro lugar en este plano, pero sin perturbar, “sin ensuciar” podríamos decir. Sin preocuparnos por acumular y acumular, lo que nos hace feliz puede estar ahí, justo enfrente de nosotros y no lo vemos. No vamos a llevarnos nada y no lo entendemos. No es nuestra meta ser eternos y tampoco lo aceptamos. Estamos aquí para pasar, encontrar nuestro lugar, compartir con los que nos toca compartir, y luego seguir nuestro camino… así como nuestra sombra sobre el agua. Dejando huella sin romper las olas.

O no?

Ro

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