A la piedra bola (Tapalpa) 1a. Parte…


Una mañana de domingo, un parentesis en la rutina y dos espiritus aventureros buscando un nuevo reto que lograr…
Que mejor marco que el sol levantándose tranquilamente s
obre el fresco del bosque. Algunos leves ajustes a las bicicletas, brincar una puerta, cruzar un arroyo no muy frío y listos! solo una duda… cual es el camino? afortunadamente un ciclista local cruzo como un ángel por el camino y nos indico la ruta jeje…

La ruta es una continua pendiente de subida, nos vamos internando en el bosque y encontrando fascinantes paisajes siempre acompañados por arroyos que en esta epoca del año se escurren desde lo alto de los montes hasta la planicie de Tapalpa…

En esta ocasión, no llegamos hasta la piedra, y fue una excelente aventura, descubriendo nuevos parajes, rincones de nuestra bella tierra, prometiendo futuros recorridos en esta sierra que nos invita a disfrutar de su aroma, su frío que invita a movernos y nos regala estampas como estas que dejo aquí y que Sofi y yo disfrutamos… Nos vemos en la que sigue!


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Related Post

De que se puede, se puede… crónica de una rodada al trabajo…

Hola, que tal por allá? Hoy se me ocurrió reseñar uno de mis trayectos citadinos, el que hago generalmente por las mañanas de casa a mi oficina. Aquí les va:Iniciamos por el inicio… la poderosa Java Moka con el aditamento posicionador de tiliches y cachivaches (dícese, zapatos, comida, impermeable, herramienta…) que es útil algunas veces para rodar en la ciudad… arrancamos!!!Luego, ya […]

Bajo el sol

Por un momento me vi así. Simplemente ahí. Sin ruidos de la ciudad, un aire fresco que no se parecía mover. El sol en todo su esplendor ahí arriba. Viéndome simplemente ahí. Yo estaba esperando a los demás que se habían detenido creo que ha tomar algunas fotos. Y Manuel allá adelante esperándonos a todos, […]

Explorando entre pasado y presente

Sábado, amaneció hace un par de horas, pero hoy confié en que el sol no requiriera de mi presencia para empezar su andar cotidiano. Me preparé tranquilamente. Revisé mi ropa para rodar, me unté de esa crema que se supone incluye bloqueador solar, por aquello del exceso de vitamina D en estos lares. Llené mi […]