Regresan las lluvias…

Vienen las lluvias, empieza a percibirse ese aroma tan refrescante de la tierra mojada, de humedad prueba del encuentro de amor entre el cielo y la tierra. Se activa la memoria colectiva que nos regresa a esos ayeres en que el pavimento no existía, cuando los empedrados y los caminos apisonados eran los hilos que unían las antiguas ciudades y sus pueblos tributarios. Cuando por la tarde, tras el jornal todos se asomaban al zaguán de la casa y se saludaban de casa en casa, mientras los chamacos competían por vaciar los charcos de agua luego de la lluvia vespertina, o apostaban por el segundo preciso en que el grito de Zeus hiciera eco a su rayo.
Son días de esperanza, la primera en alegrarse es la misma tierra. Lanza su grito en el verdor de los primeros pastos que surgen tras el estiaje, siempre optimista esperando que ahora si, en este ciclo, el pueblo se desembarace de la atonía y de la apatía, para brincarse a sus pseudo-líderes y por si mismos regresen a la esencia del ser humano. 

Charly y Marcos compartiendo ruta…
Volver a encontrarse con su madre, mas allá de necesidades creadas, de gastos no necesarios, para empezar dipu-parasitos y gober-garrapatas que le ven la cara y nos siguen vendiendo espejitos, ahora de colores rojos, azules, amarillos y hasta verdes.

Todo se vuelve sencillo mientras montamos en la bici, sin escuchar motores ni cuidándonos de radares o semáforos, simplemente atentos al camino y los movimientos de nuestros compañeros en la rodada del día. Palpando el regalo que el éxtasis nocturno entre las ramas del bosque y las nubes del cielo gozaron a la luz de la luna creciente.

Si observan bien, ahi va rodando Charly, la vida se asoma
Aunque aún se huele el tizne del traicionero incendio creado por el “dizque” dueño del bosque de Bugambilias, ahora se entremezcla con el aroma del agua que aún se infiltra a la madre tierra, llevando la esperanza de una nueva invitación a volver a ser uno con la tierra, a gozar de sus dones, de sus regalos, de su paz y del equilibrio que nos hizo llegar a tener consciencia de lo chingón que es nuestro planeta!
Ro

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