Y sin ser rey…

Solo con la voluntad de rodar unas decenas de kilómetros y trepar la siempre demandante Torre 1 (planillas) en el Bosque la Primavera, uno puede llegar y “paladear” la vista, si se me permite abusar del término.



Justamente el día anterior otro grupo de colegas bicicleteros ascendieron a esta misma cima, algunos de ellos por primera vez… ya me contaran ellos su experiencia. Así yo hoy recordé mis primeras “subidas” a esta Torre y la posterior bajada por el tradicional “espinazo del diablo”, un “single track” de lujo para saborear el bosque como solo desde el sillín y los pedales de mi bicicleta se puede hacer. Esquivando piedras en el sendero, inclinando el cuerpo para balancear el cuerpo en una curva cerrada, agachando la cabeza para no dar con una rama baja… 

Todo ello luego de la demandante subida a la torre, luego de 10 kilómetros de pendiente hacia el cielo, la cual se detiene tan solo porque la montana así lo decidió… y así yo puedo ver todo “mi vecindario”, el Nevado allá al sur, la sierra, la presa de Valencia colindando San Isidro, la extensión del bosque, los cerros de Santa Anita y Tlajomulco, el cerro Viejo… si, simple y justamente puedo decir: Soy el rey de este… mi mundo! 

Ro

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